¿Nueva pandemia? Un riesgo que las entidades de crédito no pueden ignorar

El crecimiento de la cartera es el objetivo principal en el sector financiero, real y educativo, pero sin una estrategia de mitigación frente a eventos externos, cualquier crisis puede convertirse en una amenaza silenciosa para la liquidez. Hablar de una nueva pandemia no busca generar alarma; significa asumir la responsabilidad sobre un riesgo sistémico que ya demostró su capacidad de afectar la salud, el empleo y la capacidad de pago de miles de personas. La lección del COVID-19 fue contundente: los riesgos sanitarios se traducen rápidamente en riesgos financieros, deteriorando la cartera incluso de los deudores más cumplidos.
La Organización Mundial de la Salud ha sido clara en que, aunque el mundo está mejor preparado, los avances siguen siendo frágiles. Por ello, las entidades no pueden esperar a que la emergencia ocurra para diseñar protocolos de respuesta.
Cadena de impactos desde la emergencia sanitaria hasta la cartera

El Banco Mundial calificó la crisis del COVID-19 como la mayor crisis económica global en más de un siglo, con impactos profundos sobre hogares, empresas, deuda pública y deuda privada. Además, señaló que muchas familias y empresas no estaban preparadas para soportar un choque de ingresos de esa magnitud: más del 50% de los hogares en economías emergentes y avanzadas no podía sostener su consumo básico por más de tres meses ante una pérdida de ingresos, y la empresa promedio podía cubrir menos de 55 días de gastos con sus reservas de efectivo.
En Colombia, el impacto también fue contundente. Según el DANE, durante la pandemia COVID-19 el Producto Interno Bruto cayó 6,8% en 2020 frente a 2019. Sectores como comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida cayeron 15,1%; la construcción cayó 27,7%; la formación bruta de capital disminuyó 21,2%; y las exportaciones cayeron 17,4%.
Estos datos muestran algo fundamental para la gestión del riesgo: una pandemia no afecta únicamente a los deudores de alto riesgo. También puede afectar a buenos pagadores, negocios sanos y hogares cumplidos que, de un momento a otro, enfrentan una reducción temporal de ingresos.
Impactos financieros de un evento externos en la cartera de crédito

¿Por qué la garantía se vuelve clave en estos escenarios?
En crédito, el riesgo nunca desaparece. Se identifica, se mide, se administra y se mitiga. En ese proceso, la garantía cumple un papel fundamental porque permite respaldar la operación frente a un eventual incumplimiento del deudor.
En palabras sencillas: no solo importa si el cliente puede incumplir; también importa cuánto perdería la entidad si ese incumplimiento ocurre. Allí es donde una garantía bien estructurada puede marcar la diferencia.
La OCDE explica que los esquemas de garantía de crédito permiten transferir parcialmente el riesgo de una operación hacia un tercero, reduciendo las pérdidas esperadas para el prestamista, disminuyendo la necesidad de garantías reales y facilitando mejores condiciones de acceso al crédito, especialmente para empresas pequeñas o con menor historial financiero.
La garantía no reemplaza el análisis de riesgo; lo fortalece. Una garantía no debe entenderse como una autorización para prestar sin criterio. Por el contrario, debe ser parte de una gestión integral del riesgo de crédito.
Una buena política de garantías debe ir acompañada de:

Una lección de la pandemia: las garantías ayudan a mantener vivo el crédito.
Durante la pandemia, los esquemas de garantías se convirtieron en una herramienta central para evitar una contracción más fuerte del crédito. El Banco Mundial documentó que los programas de garantías en América Latina adquirieron una nueva relevancia durante el COVID-19, porque ayudaron a prevenir interrupciones en el flujo de crédito hacia empresas vulnerables, especialmente mipymes.
La Superintendencia Financiera también explicó durante la emergencia que las garantías funcionaban como respaldo o aval de los créditos en caso de incumplimiento, sin que los fondos originaran directamente los créditos, pues estos eran otorgados con recursos de los intermediarios financieros.
Créditos con garantía vs crédito sin garantía en escenario de crisis

¿Qué deben hacer hoy las entidades que otorgan crédito?
La pregunta no es únicamente si habrá o no una nueva pandemia. La pregunta más importante es: ¿qué tan preparada está la cartera para resistir un choque externo?
Las entidades financieras, cooperativas, fondos de empleados, fintech, empresas de crédito y originadores deberían revisar desde ahora:
- Qué porcentaje de su cartera está expuesto a sectores sensibles a cierres, movilidad o caída de consumo.
- Qué clientes dependen de una sola fuente de ingreso.
- Qué garantías respaldan actualmente sus operaciones.
- Qué tan rápido pueden identificar señales tempranas de deterioro.
- Qué coberturas podrían necesitar en escenarios de estrés.
- Qué aliados tienen para estructurar garantías de manera técnica, oportuna y sostenible.
La OMS ha sido clara en que las pandemias son amenazas a la seguridad de los países y que invertir en preparación significa proteger vidas, economías y estabilidad social.
En el mundo del crédito, esa preparación también implica fortalecer la gestión del riesgo, cuidar la cartera y proteger la confianza entre quienes prestan y quienes necesitan financiación.
El papel de Garantisa
En Garantisa entendemos que detrás de cada crédito hay una meta, una empresa, una familia o un proyecto que necesita respaldo. Por eso, la garantía no debe verse solo como un requisito operativo, sino como una herramienta estratégica para facilitar el acceso al crédito y mitigar los impactos ante posibles incumplimientos. La propia compañía se presenta como especialista en soluciones de garantías orientadas a mitigar los impactos derivados del incumplimiento de usuarios de crédito.
En tiempos de estabilidad, la garantía genera confianza. En tiempos de incertidumbre, puede ser la diferencia entre cerrar la puerta del crédito o mantenerla abierta con responsabilidad.
Entender el riesgo es apenas el punto de partida; el verdadero reto estratégico reside en su aplicación efectiva mediante herramientas de mitigación. Como expertos en gestión de riesgos y garantías, nuestra visión es clara: la garantía no reemplaza el análisis de crédito, lo fortalece.
En Garantisa, conectamos la gestión de riesgos con la realidad operativa. Animamos a las juntas directivas y comités de cartera a revisar qué tan preparada está su entidad para un choque externo. Para aquellas que buscan soluciones que permitan mantener el flujo de crédito sin incrementar su exposición al riesgo, nuestros avales funcionan como un respaldo técnico que asume la complejidad operativa del cobro y la recuperación.
El éxito de la inclusión financiera radica en la diversificación del respaldo. No permita que la incertidumbre de un evento externo detenga su crecimiento.
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